martes, 14 de junio de 2011

Mis razones para titular este Blog

...La verdadera soberanía  es el poder de elevarse en la indiferencia ante la muerte, por encima de las leyes que aseguran el mantenimiento de la vida…”
Georges Bataille

 La noción de gasto improductivo por supuesto no es de mi autoría, le pertenece enteramente  a uno de los pensadores más excepcionales que esta humilde lectora; de más humilde juicio aún, ha tenido la posibilidad de conocer. El sujeto en cuestión se llama Georges Bataille  y testando aquí la primera de mis inconsistencias me corregiré: No estoy segura de que esta noción le pertenezca solo a él a estas alturas. 

El gasto improductivo puede, si se quiere, pensarse de modo genérico, como un concepto englobador de todas aquellas prácticas que el sujeto desarrolla, tanto el ámbito privado, como en el público, desprendido total y completamente del tedioso asunto del  devenir. A los  gastos improductivos no se los identifica con la utilidad, pues   el sentido moderno de la utilidad esta atado al porvenir; mientras que, la actividad improductiva, encuentra su fin es si misma; acentuando  la pérdida en tanto que gasto y nunca la productividad, hija predilecta de esos procesos de “racionalización” mediante los cuales somos  hoy en medida de lo que seremos mañana.

¿Porque este concepto? Porque resume impecablemente la lógica de un engranaje que funciona  clasificando nuestras necesidades en primarias  y secundarias . La pregunta por la utilidad ; es una de las naturalizaciones mas efectivas sino la mas efectiva de todas; naturalización madre, si se quiere; de tantas otras.

Nuestro pensador concluye con especial lucidez que no existe medio alguno para definir que le es útil a los hombres, sin embargo, la utilidad;  esta muy  bien definida.

Y aquí  parece asomar el gran asunto. Quién define a la utilidad? Cómo se define? Para que se usa?   A que se asocia?.

Estas son las preguntas que, como en tantos otros casos, el poder tan descentralizado como invisible, hablando en lenguaje Foucaultiano , a través de sus incontables mecanismos normalizadores nos impide realizar.

Desde que empezamos a contar el tiempo y posteriormente a venderlo en la mas salvaje de sus formas: la fuerza de trabajo;  todo se mide, todo se cuenta, todo se invierte o se acumula, todo se proyecta, todo se fracciona y se clasifica. Lo útil, es por supuesto lo  productivo y la lógica que ordena estos conceptos y que amenaza con tragárselo todo, es la lógica económica.

La hegemonía necesita  retroalimentarse,  y las lógicas que imperan requieren de nuestra legitimación para seguir ordenando, en ese sentido parece deseable abogar por lo improductivo. La rebeldía, según al autor, es la única postura que le devuelve al hombre su “totalidad” y no solo fracciones de su parte útil. 

Una idea de totalidad resulta indispensable para pensarnos desde nosotros mismos porque si no existe  otros son los que nos piensan y somos pensados  en partes. Una reivindicación  del  “gasto improductivo” y la ironía que el concepto expresa es necesaria para encontrar la singularidad que marca la diferencia de nuestra subjetividad.

Este será un espacio para el placer, para mal administrar el tiempo; jugando con esta metáfora que ordena tan prolíficamente nuestra percepción.

Un espacio para pensar de manera crítica sobre variados asuntos;  un lugar  para esas necesidades de orden secundario,  claro…

Definitivamente, este será un  espacio para el gasto improductivo, para expresar la “parte maldita”. Esa parte que  adolece de comportamiento social  y que finalmente ha encontrado un vehículo en estas letras y en las que vendrán.

4 comentarios:

  1. Me encanta que tengas tu blog, y me encanta poder comentar tus escritos...que te reflejan con exactitud...alguien con firmeza y y sin contrstes, te felicito.

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  2. Gracias compañero. Abrazos con el corazón. Y comente , delé. seguiré escribiendo.

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  3. Lindisimo, sonia, me encanto! Aunque me encuentro en la situacion de comentarte que no es generosidad leerte, mas seguramente egoismo,del bueno claro, de ese que nos permite tomar o cojer mejor dicho, todolo bueno que nos llega o encontramos, y solapandoce esto con tu ejemplificacion sobre los aymaras y sus particularidades, ya que en el aprender, esta la oportunidad de tambien aprehender y hacer nuestro lo bueno y bello y trasender. BESOS.

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  4. Muy tentadora la propuesta. Me encantò lo escrito. Muchas gracias por compartir - Marcelo

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