viernes, 29 de julio de 2011

ANTAGONIAS


..."Los grandes espíritus siempre han encontrado violenta oposición de parte de los mediocres.  Estos últimos no pueden entender cuando un hombre no sucumbe impensadamente a prejuicios hereditarios sino que honestamente y con coraje usa su inteligencia.”      

                                                                               Albert Einstein
                                                                                      

Me gusto la cita de Albert, quizás sea porque en el fondo, siempre he creído que todo se reduce al uso de la inteligencia. No me refiero solo a la inteligencia práctica, sino también a la inteligencia  emocional, esa que a veces resuelve con espectacular facilidad; aquello que insistíamos en observar como complejo.

Últimamente vengo escuchando con repetida insistencia una arenga que no es otra cosa que el perfecto sinónimo de esta cita que utilizamos. …”Hay que dar la batalla cultural…”  Combate que no puede inscribirse en otra lógica que no sea la de la inteligencia. 

Ayer escuchaba a una señora muy paqueta que desde la puerta de la rural indicaba: …”Nosotros siempre hemos sido conservadores, eso significa tener los pies sobre la tierra…”   . Por múltiples motivos sospecho que esta señora, tiene mucho más que solo los pies sobre la tierra. Si se trata de tener, me arriesgo a suponer que esta mujer, “tiene” muchas cosas. Y es en esa línea en la quiero detenerme hoy.  En lo que se tiene y también  por defecto necesario, en lo que no se tiene. 

Decía Martin Heidegger, con una apabullante angustia, que el capitalismo se fundaba en la conquista del hombre sobre el “ente” a través de la “técnica”. El “ente” no es otra cosa que la naturaleza, y la “técnica” los saberes que utilizamos en función de explotar; recursos humanos y naturales a favor de la acumulación de capital. Es curioso, y aquí debo confesar algo, Heidegger no es de mis favoritos, sin embargo, nobleza obliga, hemos de señalar que este alemán, fue el único pensador de derecha que ataco el corazón del capitalismo. Su concepto acerca de la existencia inauténtica, completa este ataque revelador, señalando que, el hombre “masa” vive la vida que han pensado para él. Una vida diseñada por el capital, cuya única ideología consiste en “tener”, acumular objetos, acumular capital.  Desde este pensamiento inauténtico, las personas transitan la vida igualando la “tenencia” a la “felicidad”.
Así es como oímos todos los días a los votantes de la derecha manifestarse a favor de la tenencia. En algunos pocos casos, es la tenencia real, pongamos como ejemplo a esta señora paqueta que mencionamos anteriormente; pero  en algunos otros muchos casos, es pura aspiración a esa tenencia real.

Dice Dolina en uno de sus numerosos cuentos, que el ser humano es eterna víspera. Alejandro no usa esta sentencia como condena sino más bien buscando en ella el sentido poético. Sin embargo, a mí me parece que hay muchos que no logran ser;  ocupados como están en aquello que serán, o más bien,  en aquello que anhelan ser.  

La ideología responde directamente a aquella idea que tenemos del mundo. Como decía Nietzsche…” no hay realidad sino percepción…”, pues los seres humanos no somos más que eso, sujetos de la percepción; que vemos el mundo de acuerdo a una configuración que nos permite tomar posición para definirnos y definir al otro.

Este texto intenta hablar con aquellos muchos casos cuyo camino es la eterna insatisfacción. Aquellos, que en función de separarse de lo que consideran el fracaso, alinean sus expectativas;  sus discursos y sus objetivos  a lo que consideran el éxito. A esos que una y otra vez retroalimentan  esa idea que asocia a la felicidad con la tenencia y empeñan sus vidas cotidianas “en tener” mientras permutan a  la felicidad en beneficio  del confort y el status. Aquellos que se identifican con la burguesía, sea esta terrateniente, industrial o financiera, vendiéndole no solo su fuerza de trabajo sino también toda posibilidad de una conciencia “para sí”. Esa conciencia de la que tanto hablo Marx y que es condición necesaria para “ser” efectivamente y en tiempo presente. Aquellos que están siempre tristes, siempre enojados, siempre preocupados, siempre esperando ser. 

El éxito y el fracaso no son términos definidos “per se” .  Son conceptos hijos de una elección consiente, siempre y en todos los casos. Por el que solo aspira a sentarse a la mesa del capital, una mesa que es para pocos; yo no siento asco, sino más bien pena. Una pena inmensa, no se imaginan cuánto.

Los observo siempre enojados, repitiendo frases que alguna pluma mercenaria redacto para que ellos consuman. Los observo obsecuentes, siempre en la sala de espera del poder, eternamente relegados por ese “éxito” que es para pocos y que se vale de la legitimación que esos muchos posibilitan.

Más que la estrategia, vale la honestidad intelectual. La verdadera batalla empieza con la apropiación de la palabra y con el pensamiento crítico que es, nuestra única herramienta. Yo no quiero ceder ni uno de mis verbos. Esa es mi soberanía. Es mi derecho a decir, mi derecho a interpelar.
Yo no legitimaré en ningún caso la soberanía ajena sobre el discurso; señalando los errores estratégicos de los “nuestros” y legitimando, en el mismo movimiento; a  los agravios “ajenos” Mis palabras son mías, y también la de ustedes es propia.

Yo no estoy en la sala de espera.  Ejerzo el derecho de mi libertad, cuya temporalidad es la del presente. 

                                      …” No le gustaría ser capaz de renunciar  a todas sus pertenencias y ganar la libertad y el tiempo que pierde en defenderlas…”

                                                           JOAN MANUEL SERRAT  

Canción: Usted. 
Disco: En tránsito. 


domingo, 3 de julio de 2011

MAURICIO Y SUSANA. LA EXPERIENCIA ANTROPOLOGICA.





…”El "etnocentrismo" puede ser entendido como un universal humano en la medida en que puede ser ejercido por los miembros de cualquier raza , sociedad o grupo. En este sentido, la gente o los pueblos en diferentes culturas tienden a describir las creencias, las costumbres y los comportamientos de su propia cultura en términos estereotípicamente positivos, mientras que las costumbres y creencias de las otras son descritas negativamente…”        
                                                     Sumner                                                                                                                      




Cuando Colón arribo a continente Americano, encontró a los indios Tainos. La mirada del navegante sobre los naturales de estas tierras ,  fue por supuesto, eurocéntrica.  Colón; quien  fuera más tarde consagrado como el más grande  navegante de todos los tiempos; en desmérito de tantos otros arribos precolombinos que la historia oficial ha omitido contar; envío diferentes misivas a la Reina Católica Isabel;  contándole con gigantesco asombro la manera en que estos naturales vivían en aquellas Islas. El eurocentrismo, es una forma  de Etnocentrismo que se aplica usualmente a la experiencia de la Europa occidental en el período de colonización del territorio Americano.

 Las ciencias Antropológicas han descripto a las teorías evolucionistas, como modelos  paradigmáticos de construcción de la  “otredad”  basados en la diferencia, (recuerdo haberles contado un ejemplo de este modelo en un post anterior). Esta construcción, no es por supuesto un avance del etnocentrismo, sino más bien la misma cosa, los avances llegaron más tarde, de la mano del relativismo cultural de Boas o el funcionalismo de Malinowski. 

Pero; lo universal del Etnocentrismo parece aún primar en nuestras construcciones. Nobleza obliga, pareciera ser que , al construir al otro, lo natural es la diferencia , la comparación desde nuestros propios parámetros, establece , aunque involuntariamente, una superioridad de nuestros usos y costumbres sobre los usos y costumbres de los “otros”. El relativismo, o el funcionalismo, son modelos superadores, sí, pero exigen de nosotros un trabajo, con su consecuente elaboración.
  
Ahora bien; nuestra gigantesca galería de “impresentables públicos” no parece dispuesta a realizar ningún trabajo en ese sentido, ni en ningún otro , claro.  Citaré como ejemplo de la vagancia intelectual, por no denominarla lisa y llanamente como estupidez, a  la última edición del programa de la diva de los teléfonos y la cordial visita de Mauricio Macri al famoso living . Decorado tristemente célebre, al que se le ha adjudicado la potestad del ascenso social. No han sido pocas las veces en la que hemos visto que la aspiración de muchos es sinónimo de apoyar el culo en estos sillones. (Perdón por el exabrupto, tengo serios problemas con estas “divas” de cartón, sin inteligencia, humanidad, solidaridad ni espíritu; que engalan o han engalanado la televisión Argentina, y por tanto, colonizado la mentalidad de “algunos” (no quiero generalizar) argentinos).

Retomo, en la última edición del programejo, Susana arrancó diciendo, no tengas miedo Mauricio que no vamos a hablar de política. 
¿Alguien seriamente podría tenerle miedo a la diva de los dinosaurios vivos?.
Aparentemente Mauricio había acordado que esa fuera una visita social, una especie de tapa de gente con celebridades que intercambian anécdotas y comparten con el público aspectos de sus vidas privadas.  No es la primera vez que Mauricio revela su  intención clara y definida de abandonar el rol político en las entrevistas. Recuerdo un reto que le propinase a Matias Martin, por estar demasiado politizado en una entrevista pactada para “hablar de cosas de la vida”….
 Yo insisto en preguntar. ¿Mauricio Macri recuerda que es jefe de gobierno?Cito con cierta gracia un grafiti de la UES en el centro porteño.  

…”La ciudad trabaja, Macri no…” 

Pués bien, en esta línea de “ …hablar cosas de la vida…”  Su y Mauricio intercambiaron anécdotas. Y Mauricio puso una vez más en relieve su etnocentrismo clasista en el lugar más apropiado, digo; si hay alguien clasista, esa es Su, la diva que no sabe, por ejemplo, cuánto cuesta el boleto de colectivo.  Mauricio, relajado y en familia, le contó a la diva su experiencia en un hotel definido como “modesto” en la ciudad de Basabilbaso. Macri hablaba seguramente de un hotel típico de clases medias, y la definición de “modesto” intentaba  acercarlo con posibles votantes (increíbles posibles votantes) y disimular las incesantes burlas que invariablemente realizo , alentado por la diva, durante el relato de su anécdota.

No hay caso. Mauricio sin libreto, es Macri , y usualmente con libreto, también.   Todavía recuerdo esa frase de Nestor. Mauricio es Macri. Efectivamente. Y aunque parezca extraño, esta corta y efectiva frase parece resumir este compendio de ciencia y análisis. Mauricio es Macri y allí mismo encontramos la explicación más acabada de todas sus incontinencias verbales.

..”Yo le dije a Luciana (la de los talleres textiles ilegales) a vos te habrán llevado por todos los hoteles 5 estrellas de Europa, pero a lo de Robertito (hotel de la anécdota) te traigo solamente yo…”
Entre risas, la diva agregó, a mí también me paso Mauri… cuando era modelo (ergo, cuando era pobre)… Es que los hoteles de las provincias son así…. 

Colón se sorprendía de que los Indios  dormían en Hamacas allá por el 1492 y Maurico, se sorprende hoy,2011;  de la existencia de hoteles donde…. “la conversación telefónica del tipo del segundo piso se escucha en el cuarto …” 

Para marcar las diferencias  señalaremos que Colón arribaba a un nuevo continente, pues afirmar el descubrimiento de un continente ya poblado es un intencional error de la historia . Pero; Mauricio, actual jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires , con la vaga pretensión de ser presidente de la república Argentina, ¿Dónde arribaba?.   Adivino que, que para Mauricio, y su selecto grupo de amistades, el sur de la capital federal, el conurbano de la provincia de Buenos Aires y las provincias propiamente dichas, son continentes a conocer…

Mauricio, el gran civilizador, ese que traerá la civilización a la Barbarie, el mismo que cambia de manos las calles una y otra vez , y que a algunas las transforma en variantes extrañas donde los peatones, los ciclistas y los autos conviven.( Dense una vuelta por Suipacha, por Dios Santo.) Porque si la civilización cuesta cara… autopistas, subtes, etc. Pintamos algunas callecitas con líneas amarillas, ponemos algunos banquitos de material y acabado el asunto. 
¿La pintura amarilla en el caso de Mauricio, es símil a las cuencas de vidrio que utilizaba Colón  para conformar a los naturales del nuevo (para los europeos, claro) continente?.

Macri es el tipo que ensayaba desde el atril hace 4 años un discurso (armado por el , por lo menos perverso, Duran Barba),  en el que gritaba que había que acabar con el sabido y condenable asistencialismo de la política justicialista.
Es es el tipo de la …”inmigración descontrolada”… , durante el conflicto del parque Indoamericano Y el tipo del …" ¿Y usted que quiere, que los matemos a todos?..." (En referencia a los limpia Vidrios) . 

La xenofobia, compañera fiel y útil del etnocentrismo, está presente cada vez que se presenta una situación de conflicto.  Se usa para definir a los grupos, para marcar pertenencias y otredades y para cargar definitiva y peyorativamente las características de la diferencia que se exaltan siempre de manera discursiva y enérgica.

En el acabado marco teórico en el que Michel Foucault describe analiza y desnuda las dinámicas en los discursos de poder. Entendiendo al poder como una fuerza en ejercicio; herramienta que define  la representación de la realidad social. Se exponen conceptos que siempre he entendido de lectura obligada para pensarnos a nosotros mismos.
Los poderes Foucaultianos son fuerzas discursivas dinámicas y en un constante ejercicio. De allí que siempre remitamos a la “palabra” ,  el oro de los árabes, una conquista o re conquista, absolutamente imprescindible.

…”el etnocentrismo, como un orden de discurso propio de un grupo específico, produce unos modos permisibles de ser y pensar al tiempo que descalifica e incluso imposibilita otros”…
                                                                                            
 Michel Foucault